
Por lo que se ve, el hombre de la foto, Santiago Mainar, mató al alcalde de Fago, Miguel Grima.
Mainar ahora está negando haberlo matado, aunque se nota que miente. Es una persona que se pone nerviosa fácilmente, al menos gesticularmente hablando, y ha metido la pata dando detalles que sólo el asesino puede conocer.
Pues bien, yo estoy con Santiago Mainar.
¿Por qué?
Pues porque por lo que se ve, Grima (además de dar grima) era uno de esos alcaldes-caudillos que pululan por toda España, que hacen la vida imposible a muchos de su vecinos. Por ejemplo, el tal Grima llegó a multar a una familia por poner una canasta de baloncesto en la fachada de su casa, alegando que "rompía la normativa urbanística".
Eso sólo lo puede hacer un hijoputa.
Está claro que ser un hijoputa no es delito, y por lo tanto legalmente no está permitido el asesinato de hijoputas, pero yo pediría comprensión para Mainar, pues se ve que le hacía la vida imposible, a Mainar, un ingeniero al que le gusta la naturaleza, una buena persona.
Decidió cortar por lo sano y tomar la vía rápida aunque legalmente más costosa, matarlo, pero al menos ha liberado a los habitantes de Fago del tirano Grima.
Por eso pienso que a Santiago debería caerle la pena menos dura posible. Ha cometido asesinato y lo tiene que pagar, sí, pero todos sabemos que no es ningún peligro para la sociedad.
Por eso animo a los que penséis como yo y tengáis un blog a publicar en vuestros blogs una entrada sobre este tema.
Yo también estoy con Santiago Mainar.
















