lunes, 27 de abril de 2009

LA MUERTE DE MARCIAL

El otro día estaba haciendo zápin después de comer, y llegué cambiando hasta el canal FDF, en el que paré en seco.
Me detuve al ver a Jorge Roelas conduciendo un coche (y lo más asombroso es que lo hacía hablando por el móvil, un objeto por aquel entonces de lujo lujazo).

Sí, recordaba la escena perfectamente: la vi hace diez años, como otros muchos millones de españoles. Era la muerte de Marcial.

Marcial era el personajillo más simpaticón de Médico de Familia, aquella serie de los noventa que arrasó en la España aznarista, una época en la que reinaba Telecinco, que además de con esta serie, lideraba con el mítico El Informal.
Ay, eran buenos tiempos para la cadena de Fuencarral...

Siguiendo con el tema, la cuestión es que los guionistas de la serie decidieron acabar con Marcial en el penúltimo capítulo de la serie. ¿Por qué? No lo sé, pero supongo que para ganar dinero, como todo en esta vida. Por el morbo.

Pero si me he decidido a escribir esta entrada es por el mensaje intrínseco que contiene aquel momento televisivo: la muerte de Marcial es para nuestra generación como la muerte de Chanquete para los de "la otra" generación, la de los ochenta.
Sí, porque ya está bien, hombre, me cagüen la puta, los que vivieron en los ochenta se llevan siempre la gloria de todo, están de moda, y los que realmente nacimos en los ochenta pero vivimos en los noventa nos tenemos que tragar mierdas como la puta muerte de Chanquete que nos importa una mierda, más que nada porque no sabemos quién era ese Chanquete, ni queremos saberlo.
También estoy harto de Alaska y los Pegamierdas esos. Alaska me da miedo. La quiero lejos.
Y también estoy harto de oír hablar de series como El coche fantástico o Los ángeles de Charlie, así como muchas más series norteamericanas ochenteras.
A los noventeros no nos gustan. Nos parecen casposas y desagradables, además de que sus efectos especiales dan vergüenza ajena (sí, nosotros los noventeros fuimos los primeros en disfrutar de efectos verdaderamente especiales, y no de cartonpiedreces).


Por eso desde aquí quiero llamar a todos los que crecimos con Xuxa, Dragon Ball, Los Simpsons, Médico de Familia y El Informal a plantar cara al acoso ochentero al que nos sentimos sometidos. Nosotros somos mejores: somos más modernos, crecimos junto con los primeros PCs y consolas, junto con los primeros móviles y junto con la primera inmigración, fuimos los pioneros en todo esto y más, somos la generación pionera, la Generación Marcial.


Y aquí os dejo el preciado momento que cambió nuestra historia, el momento que dio paso a nada más y nada menos que al nuevo milenio:



Aunque ahora que lo pienso, la verdad es que este momento no nos influyó casi nada, es más, no nos influyó una mierda.
Lo que sí influyó hasta límites insospechados en nuestra personalidad fue El Informal y Los Simpsons, con lo que seríamos más bien la Generación Informal.

2 comentarios:

Tercera Opinión dijo...

Pues como tú dices, yo ni me acordaba de eso.

Un pelín exagerado, da más vueltas el coche que Cachulí buscando un plato de macarrones.

Un saludo.

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http://www.terceraopinion.net

El Grifo dijo...

Y que lo digas, Terceraopinión, pues un coche yendo a esa velocidad y en plano, es imposible que vuelque.

Y toda esa muerte y tristeza fue culpa de Ernesto, el del síndrome de Down.

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